4/15/2006
Menos estudiantes de lo que se esperaba. Muchos adultos y hasta bebés, lo que le daba a la marcha un matiz de evento de familia en el que padres e hijos desfilaban por la misma causa, algo no muy común en estos días.

Los números son infinitamente menores que los de la masiva manifestación del 25 de marzo en la que más de medio millón de personas marcharon por las mismas calles de Los Ángeles para terminar, al igual que hoy, en las escalinatas del Ayuntamiento de la ciudad.
Pero aún así, la marcha por la legalización de los indocumentados y de repudio a la HR 4437 fue un éxito de organización y espíritu. Los alrededor de 5,000 estudiantes y sus familias que participaron cumplieron con sus objetivos de mantener el tema de los indocumentados en el primer plano de la atención de los ciudadanos y de dar a conocer sus puntos de vista.

La celebración de la Semana Santa (muchos aprovecharon para salir de la ciudad), el mal tiempo y el hecho de que esta marcha no fue enteramente organizada por los estudiantes, determinaron muchas ausencias.
Una diferencia enorme con las protestas estudiantiles realizadas en la última semana de marzo. El 27 de ese mes, dos días después de la Gran Marcha de Los Ángeles, más de 40,000 estudiantes abandonaron las aulas y salieron a las calles para expresar su rechazo hacia la HR 4437. Esa manifestación, que no fue una sino varias en diferentes sectores de la ciudad, inquietó a las autoridades –incluyendo al alcalde Villaraigosa, al superintendente escolar y el jefe de policía- que amenazaron con aplicar las leyes que multan a los padres ($200) de los estudiantes que faltan a clases sin motivo justificado.
Lo significativo de las marchas del 27 de marzo y de los días subsiguientes es que se organizaron en forma espontánea, a través de mensajes electrónicos y de páginas personales en el Internet. La de hoy, en cambio, fue más burocrática, preparada con bastante anticipación y siguiendo lineamientos más rígidos que no calzan muy bien con el espíritu libertario de los jóvenes.

Para muchos estudiantes el tema migratorio es de vital importancia y tiene que ver directamente con la integridad o la separación de sus familias.
Si se promulga una ley similar al proyecto HR 4437, del congresista republicano James Sensenbrenner, millones de hogares se romperán, millones de estudiantes se verán enfrentados a la opción de quedarse aquí en una casa ajena o salir del país junto a su padre o madre (o ambos) deportados.
Porque la abrumadora mayoría de los estudiantes latinos del distrito escolar angelino (que tiene más de 700,000 alumnos) son nacidos en este país, pero tienen uno o varios miembros de su familia que son inmigrantes indocumentados.
Todos conocemos este tipo de tragedias. Todos hemos sabido de casos en que una madre o un padre son detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza y deportados. Y los niños llegan de clases y se encuentran con un hogar vacío y deben quedar al cuidado de una vecina o un familiar, porque el gobierno no se ocupa de ellos.
Esos niños, ciudadanos estadounidenses por nacimiento y educación, son condenados a vivir una experiencia traumática que los marcará para siempre.
Desde hace mucho tiempo, la política migratoria de este país se ha basado en la unificación de las familias y no en su división como pretende establecer la HR 4437.
Por eso protestan los estudiantes y por eso sus protestas son válidas y merecen el apoyo de todos.
Jaime E. Olivares fue editor metropolitano del diario La Opinión y actualmente dirige la publicación digital Noti Los Angeles.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada